La característica esencial del Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)  es la presencia de obsesiones (ideas, pensamientos, impulsos o imágenes, persistentes, consideradas como intrusas e inapropiadas y que provocan una ansiedad o malestar significativo) o compulsiones (comportamientos o actos mentales, recurrentes, cuyo propósito es prevenir o aliviar la ansiedad o malestar, pero no proporcionar placer o gratificación). La persona se siente impulsada a realizar la compulsión de carácter recurrente, lo suficientemente graves como para provocar pérdidas de tiempo significativas (ej., el individuo le dedica más de una hora por día a éstas actividades) o un deterioro acusado de la actividad general, o malestar significativo. La persona reconoce que las obsesiones o compulsiones son exageradas e irracionales.

Suele manifestarse espontáneamente o bien después de que la persona atraviesa un evento específico que lo desencadena. Los pacientes que lo sufren hacen que una cantidad considerable de rituales y pensamientos obsesivos imposibiliten el curso de una vida normal. Según la Lic. Gabriela Martínez Castro, directora del CEETA, “es el trastorno de peor diagnóstico” y siempre necesita la complementación con psicofármacos para tratarlo.

Obsesiones: Son ideas recurrentes que se relacionan con temas como : la contaminación, dudas repetitivas (como haber cerrado la llave del gas o puerta, o dudar de haber atropellado a alguien con el coche) necesidad de disponer las cosas en un determinado orden, impulsos de carácter horroroso (ej. Herir a un niño, o gritar obscenidades en una iglesia) y fantasías sexuales (ej. una imagen pornográfica recurrente).
Dichas ideas, el individuo intenta neutralizarlas a través de actos, es decir, las compulsiones.

Compulsiones: Son comportamientos como por ej. el lavado de manos, la puesta en orden de objetos, comprobaciones, (o actos mentales, como rezar, contar, repetir en silencio).
Las obsesiones y compulsiones interfieren acusadamente en las actividades habituales del sujeto, interfiriendo en los ámbitos laboral, académico, y actividades relacionales.
De no recibir tratamiento adecuado, pueden desestructurar enormemente la vida de la persona.

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